domingo, 16 de octubre de 2016

CENA PARA TRES





"Unas personas malgastan su vida, pidiendo a un olmo que dé peras.  Otras la ven pasar, con miedo de meter el dedo en la tarta. Dicen que su sabor no les va a gustar y llaman a eso intuición. Y otras pasan el rato comiendo de todo. Se acostumbran al sabor de la comida recalentada olvidando que una vez estaba recién hecha.El caso es comer."


Inés acabo de fumar el cigarrillo. La ensalada estaba ya hecha. El  Jamón y el  queso estaban emplatados. Las gambas a la plancha se harían en un santiamén. Solo quedaba sacar de la estantería  la fuente destinada al quiché de verduras que una de las invitadas había prometido hacer. Y también las copas para el vino que sin dudarlo traería la otra.
Acababa de disponer la última copa en la mesa del salón, que ya estaba totalmente preparada cuando sonó el timbre del portal. Al abrir se dio cuenta de un detalle. No había elegido música. Si vives sola y tienes visita ,el ordenar tu desorden, es una carrera de fondo que apenas permite pensar en detalles. El último disco de la OMD le pareció una buena elección. Abrió la puerta y Eva tras darle un beso le quitó el Cd de las manos dándola a cambió dos botellas de vino. Una y otra decidieron que bebida y música eran idóneas y se miraron con aprobación.
Detrás de Eva, Lucia, con un paquete en las manos,  saludó a la anfitriona  sonriendo.
-Inés,¿No será un recopilatorio de música bizarra  disco setentera verdad?. Porque con la sesión que diste anoche en el Face Book tuve bastante.
-No, bonita-la guiñó un ojo-es música para hablar por encima de ella; aunque si quieres puedes elegir algo de Café del Mar  o Duncan Dhu ,que sé que te gusta. No obstante- la apuntó con una de las botellas- esto es una cena. No la consulta de un centro de estética.
Eva, ya en la pequeña cocina estaba descorchando una botella.
-El quiché está todavía muy frío.-Advirtió Lucia- Tiene que estar un ratito más a temperatura ambiente.
-No te preocupes, hay vino y comida de sobra para esperar, aunque  haya hambre. Llevad la botella , el cuenco con las olivas y los otros platos al salón, que  enseguida voy yo con las gambas.
Cuando  Inés llegó al salón con la fuente de gambas, las otras dos la estaban esperando de pie, apurando la primera copa y entretenidas charlando sobre un libro  que Lucia había sacado de la estantería. Por la portada dedujo que sería el de El beso de Peter Pan de Terenci Moix. Pero no sonaba OMD, sino Lisa Stanfield.
Inés se encogió de hombros. Bueno.
-¡Chicas!-Inés se había ya repantingado en su silla y se dispuso  a probar el jamón, invitando con su gesto a las otras dos  situadas enfrente suyo a que hicieran lo mismo.
-Creo que mejor será acabar con las gambas primero que están calientes, ¿verdad?- comentó Eva cogiendo una.
-Tienes toda la razón-Afirmó Inés, tras probar el vino.
-Has cambiado de sitio los libros-Comentó Lucia.
-Si. Esta semana me puse manos a la obra. He intentado que el frontal quede más vistoso. Soy malisima ordenando, y estaban colocados a matacaballo.
-Bueno- fué la contestación no muy convencida que recibió- Los colocas a tu manera, según les vas utilizando, imagino. Pero si. Da mayor sensación de orden y limpieza.
-Yo no he encontrado el  tercero que me queda de leer de las Crónicas artúricas- Se quejó Eva.
Inés suspiró limpiándose las manos. Sabía de sobra que sino dejaba el libro visible ya, o se olvidarían de ello, o la otra se lo recordaría mil veces. Se levantó y moviendo el culo de manera teatralmente lánguida se dispuso a rebuscar en la biblioteca. Cuando llegó al lado de la peticionaria no pudo evitar golpear con su cadera a aquél  hombro. Lo que provocó las risas de las tres, y que el mantel se manchase con unas gotas de vino.
- No importa, se limpia bien ese tejido- repuso Inés, mientras contemplaba, como la causante del desastre se empleaba a fondo con un ramillete de servilletas en limpiar la mesa.  Al dejar el libro en el sofá, junto a los bolsos de sus amigas, cogió su teléfono  que se había caído  entre el hueco del respaldo.
- Tengo una llamada perdida- anunció  a las otras dos. Estas se encogieron los hombros.
-Sonó antes- afirmó  Lucía.
-Se nos olvidó comentártelo corroboró Eva.
-Da igual-Quitó importancia Inés, sentándose en su sitio. Alargó la mano para coger  un trozo de queso, procurando no tener contacto visual con sus amigas. Esperaba tranquilamente a ver quién de ellas se decidía a hacer la pregunta.
La dio tiempo a comer un trozo de queso  y una gamba antes de que la interrogarán.
-¿Te había llamado tu hermana?-Eva se aventuró a dar en su interrogación la respuesta que de antemano sabía incorrecta.
- Sofía- contestó Inés, Sus dos amigas al oír ese nombre,  como si se hubieran puesto de acuerdo arquearon las cejas, y dejaron de comer y beber.
-Jamás podré entender para qué te llama- murmuró Eva. Lucía simplemente negó con la cabeza. Lo que pensaba lo estaba masticando como  al trozo de pan  que acababa de llevarse a la boca.
-Yo tampoco- Fué la escueta respuesta de Inés.
-Recapitulemos -comenzó Eva -Érase una vez en una galaxia muy lejana una treinteañera lesbiana con ansias de conocer mundo, chateando conoce a un grupo de chicas y entre ellas había una que estaba casada. Y te liaste con ella. La "historia"-dibujo comillas ostentosamente con los dedos al decir esto- duró años. Luego terminó. ¿Y a pesar de lo que ha llovido de vez en cuando se pone en contacto  contigo?-Echó una carcajada y se sirvió agua en un vaso.
-Muy buen resumen-ironizó Inés- Supongo que de vez en cuando se acuerda de mí. Una vez- sonrió antes de proseguir- en una de las llamadas me comentó que la etapa de su vida en la que coincidió conmigo, fue una etapa loca. Los detalles que recordaba eran descritos con una asepsia tal que provocaron en mi un mutismo fulminante. Mira que tengo respuesta para todo, pero esa ocasión ha sido una de las pocas veces en mi vida en las que no he sabido que decir. Pero es su vivencia y su sentir. Frente a eso no hay palabras que valgan.
-¡jajajajaja!-Lucía que hasta el momento se había mantenido al margen decidió intervenir. Las otras la miraron.- Ya te digo que tienes contestación para todo. Recuerdo que la vez que nos liamos, y vimos las dos que eso no iba a ningún lado. Al día siguiente me llamaste por teléfono y me dijiste:"Nena, creo que prefiero pasar toda la vida  contigo viendo en el sofá series y yendo a tomar copas al Zero a que todo se resuelva en cuatro polvos y nos mandemos a la mierda". Oye, creo que no te dí las gracias por lo creativa que fuiste y no dijeras eso de:" te mereces algo mejor que yo". Te las doy ahora.-Dejó que las otras se rieran . Había mentido en el detalle de que las dos lo dejaron de mutuo acuerdo. Ella estuvo jodida en su amor propio una temporada. Pero el tragarse aquél orgullo fue una inversión a fondo perdido de la que obtendría rentas de por vida. Porque Inés era de ademanes indolentes pero con un corazón elegante.
-Lo que me hace gracia..-Eva no pudo evitar sonreír al ver que Inés entrecerraba los ojos esperando a que cargase la pistola- es que ella te mensajea, o te llama y tu contestas, Más tarde o más temprano, lo haces: Contestas. Y"amigüita", te conozco lo suficientemente para deducir en esa mirada que intentas ocultar detrás de un vaso de agua que esta vez  va a ser difícil que lo hagas.
-Yo también lo dudo, Eva- Pero no me apetece hablar de copas llenas y gotas que desbordan...
- Ya, pero nosotras queremos saber- presionó  Lucia- Siempre comentas al hablar del tema que es por educación, bla, bla,bla y que no piensas dar mayor importancia a lo que ya no la tiene.
¿Qué ha pasado?.
-Ha pasado, que me dan absolutamente igual muchas cosas que ya no tienen remedio. En su momento la boba fui yo, por no plantarme con sus idas y venidas. Sé de sobra que las veces que me alejé de ella, si ella no hubiera venido en mi busca, la habría olvidado. Fue culpa mía además. Me da igual.
Me da igual, que haya por lo visto fardado por ahí diciendo que yo seguía loca por ella, que la mandaba mensajes para encelar a una. Me da igual.
-¡Ah si,coño!- recordó Eva- La Mari José aquella- Bueno, esa criatura era peor que una ladilla con jaqueca. Pero de verdad, tu crees toda esa historia?. El Face Book, es un mentidero.. ¡buehhhh!.
-¡Que me da igual, joder!-remarcó Inés golpeando con el dorso de la mano la mesa- ¡Y dejadme seguir hablando!.Allá ellas, es su historia. Lo que no me da igual, es que - hizo un inciso- comentándole los royos familiares que tengo y que estoy harta de la forma en que mi hermana me  agobia,  me contestase que a lo mejor es que mi hermana necesita desahogarse. A lo  que repuse que yo tenía también problemas y me los comía sola. Su respuesta  fue que:" yo a lo mejor no necesitaba que estuviesen encima de mí".
-¿Esa mujer de qué se piensa que estás hecha?. ¿Es que tu ni sientes ni padeces?-se preguntó en voz alta Eva-.
-¡jajajajaja!-espetó Lucia- Inesita está hecha de la cerámica de los platos en los que esa mujer   come y del vidrio de los vasos en los que esa mujer bebe. Utilizar  y punto. Qué un día está aburrida la moza, pues la wasapea;que si está más aburrida todavía, pues la llama por teléfono. Y esta con el rollo del "no dar importancia", la da carrete. La otra, tan contenta. Oye; tu fíjate: Cuando decía:" Ven", la tonta que tengo enfrente, iba.Tan colgadita por ella. Y así siguió la historia que desde el inicio iba a ningún lado. Hasta que por aburrimiento la reina se cansó. Y aunque la tonta  que tengo enfrente se sabe buscar la vida muy bien, porque entre los rifirrafes  que tenían con alguna quedó para follar, quedó afectada. Pero oye: Que si la lista quiere "sesión remember", la tonta que tengo enfrente se la organiza. Y la lista se distrae. Y además acalla los posibles remordimientos de conciencia; porque como la tonta que tengo enfrente la atiende, piensa que todo está correcto y en regla.
Inés cansada levantó la mano, contemplando divertida a Eva que no dejaba de comer.
-¿Puedo preguntar, si la boba soy yo?.-preguntó.
-Si, claro.-Fue la respuesta.- Eres el único ser humano hembra  que tengo enfrente, que yo sepa.
-Vale.
Pasaron unos segundos en silencio. Inés, jugando la cáscara de una gamba, buscaba con la mirada telarañas inexistentes en el techo del salón. Eva ahora estaba concentrada paladeando el vino. Lucía, exasperada,  se levantó cogió su silla,sentándose al lado  de Inés.
- Y deberías de empezar a cuidarte, y comer menos.Que en nada, vas a coger una talla más.-introdujo el dedo índice en la barriga de su amiga. Y eso queda fatal a una "Princesita"  que juega a disfrazarse de James Dean.
-Lo tendré en cuenta,Campanilla menopáusica.-Inés acerco su cara a la Lucia-Mira, díme una cosita: Te mantienes físicamente. Dices, que sin esfuerzo. Comes como un pajarito. Dices, que no te pide el cuerpo más. De salud, por lo visto estás estupenda. Pero tu  índice de"encamamiento"con treintañeras, ha disminuido de un tiempo largo a esta parte una barbaridad.¿ Qué te da más felicidad?:¿ El joderme la marrana como estás haciendo en estos momentos?; ¿O el tener a alguien a quién llamar para vomitarle tu rutina diaria?. ¡Cuéntanos!. Porque, ¡joder con la salud, cariño!; hace escasos minutos tu boca destilaba más veneno que la boca de una víbora amargada. No sé si una buena  salud compensa.-Lucía abrió la boca- pero Inés siguió- A estas edades todas tenemos ya carretera hecha. Con logros  y derrotas. ¿Quieres que cuente la historia de una agente de seguros,que tenía treinta años y se enamoró una funcionaria de la Diputación?. Tras tres años intensos se enteró los cuernos que le ponía su novia. Es que, ¡joder!; que la Diputación estuviera al lado del hospital, y que desayunase todos los putos días en el  Bar que hay enfrente, llenito de enfermeras, fue toda una putada. Que ya sabemos como las gastan las enfermeras. Y lo que pesan las mochilas que llevamos a la espalda.
-Si, claro.-Replicó Lucia- Y unas personas malgastan su vida, pidiendo a un olmo que dé peras.  Otras la ven pasar, con miedo de meter el dedo en la tarta. -dicen que su sabor no les va a gustar y llaman a eso intuición. Y otras pasan el rato comiendo de todo. Se acostumbran al sabor de la comida recalentada olvidando que una vez estaba recién hecha.El caso es comer.
-Muy buena clasificación.- Concedió Inés.- No voy a entrar en analizar a las presentes y dilucidar  a qué categoría de espécimen pertenecemos cada una . En mi caso simplemente reitero lo que de mí ya sabéis. Que sólo me enamoré una vez, de niña. Sabéis la época a la que pertenecen las canciones que tengo que escuchar para que ante mí aparezca Blanca nieves rodeada de enanitos con los ojos rojos.  Lo demás, han sido buenas intenciones. Si duré tanto con Sofía posiblemente fue porque estaba casada, y no me exigía demasiado. Creo que ella andaba en su tiempo confundida con una idea que tenía metida en la cabeza de que yo perseguía ponerla un anillo. No era así. Pero me hubiera gustado que me hubiera tratado como una persona. Yo la traté lo mejor que supe. Puede que tenga de mi recuerdos bonitos; pero, - miró a las dos alternativamente - ¿Os digo algo?, Yo no. En  los primeros momentos tuve nostalgia. Mucha nostalgia. Pero lo bueno con el tiempo se difuminó como si fuera niebla. No se porqué. Y ahora sólo recuerdo sus dudas. Su sí pero no constante.¿ Derivados por un sentimiento de culpa?. Puede ser.La verdad es que ha habido cosas en mi vida que me  marcaron más. Y que pasaron mucho antes y que recuerdo como si hubieran sido hoy. 
-Nada marca más que los besos que no pudimos dar y no nos pudieron dar.-suspiró Eva.- Lucia e Inés  miraron hacía ella y vieron que la botella de vino estaba vacía. Eva con tres copas se ponía poética.
-Voy a por el quiché- anunció Lucía.- Y de paso traeré la otra botella- remachó-  Inés le rozó con un dedo la cadera al pasar.
Cuando desapareció tras la puerta aquél vestido de flores, Eva pensó que quizás Inés hubiera desaprovechado una oportunidad de tener a alguien en su vida como la atildada agente de seguros. Inés pensó que el haberse acostado  con Lucia solo una vez, había creado entre ellas un vínculo que sería difícil de disolver. Por su parte Lucía en la cocina pensó que la vida a veces tenía una suerte de piedad con las almas raras y solitarias. Un jueves de invierno, de madrugada, en el centro de la ciudad, la robaron el bolso. Lucía fue a buscarla donde estaba, y la acompañó a comisaría para hacer todos los trámites. Después la llevó a su casa, hizo a las tres de la mañana unas sopas de ajo, y la dejó que durmiese allí. Y todo eso a pesar de haberla mandado a la mierda hacía dos meses. El haberse conocido era un regalo. Y que no se aburrieran al escucharse, otro.
-Emplata tu Lucia, por favor- le rogó Inés, mientras descorchaba la botella- Que yo cuando me desinflo emplato muy mal.
-¡Tu emplatas mal desinchada o inflada!- Le espetó Lucía- Iba a seguir dando candela cuando un teléfono  vibró. Esta vez el de Eva.
-Nada-Respondió esta a las miradas de sus amigas- La loca de la Rocio. Que lleva tiempo mandando mensajes de texto  desde un número de teléfono que no era el que yo tenía. Como se imagina que los tengo desviados a la carpeta de spam, llama para que esté al tanto y revise la carpeta.
-¿Esa no es  la  extremeña, con la que te liaste al año de morir tu madre, porque tenías entre ceja y ceja sentar la cabeza  y tener pareja?- preguntó Lucía-Pues ya ha llovido para que se le pase la bobada.
-Si , nena- contestó Inés por la otra, que estaba leyendo con la boca abierta el mensaje- La que se inventó un cáncer, entre otras muchas cosas. ¿Quieres verla?-la animó- mientras cogía su móvil- Esta la tiene bloqueada, pero yo no. y buscando la mostró  su perfil en la red social. Mira, a ratos parece la sirenita de Copenhague y a ratos la columna de Hércules- avisó.
-¡Uff!, una persona que sonríe a la cámara así da miedo. Siento escalofríos.- Opinó Lucía devolviendo el teléfono a la otra.
-Evita-di algo.-  suplicó Inés- Creo que lo que tienes que hacer es llamar a la oficina de Delegación de Hacienda de Don Benito, y preguntar por Rocio la torti, que es que la vas a mandar un ramo de flores. Verás tu que risa.
-Deja lo mejor que tiene que hacer es no hacer ni caso. A ver si la tipa se aburre. -Opinó Lucía.
Eva las miraba riéndose.
-Me llama inútil, que si todo el mundo me pone a parir, que soy una viciosa y que va a mandar fotos a mi hermano. Lo de siempre.
-¡Cuánta loca suelta y qué cuerdas estamos hermanas!- Exclamó Lucía.
-Ya solo queda el quiché  y una botella de vino- apuntó Inés. Evita, te has zampado y bebido todo.
-¡Os jodéis!. Estabais todo el rato hablando y  no tenía otra cosa que hacer.







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